poniedziałek, 26 listopada 2018

— ¿Tiene esto algo que ver con la inversión de la convención?  una voz familiar, cuando estaba mirando de cada perspectiva y estaba tomando fotos de las esculturas de Lucha y Victoria junto a la Plaza de Juan Pablo II.
Cuando escuché la canción de Ariana Grande después de haber pintado los cuadros para María, se me ocurrió una idea. Tradicionalmente, en el arte se presenta sobre todo a los hombres como los guerreros, vencedores de las bestias, igual o incluso más potentes que ellos, la encarnación de la fuerza, mientras que las mujeres están acostadas y desnudas a la vez, porque su cuerpo y su apariencia son de hecho sus únicas valores. Hay pequeñas excepciones como, por ejemplo en la obra de Delacroix, La Libertad guiando al pueblo. Por el contrario, María quería tener sus amantes pintados con los gatitos. No para sacar su fuerza “masculina” gracias al contraste. Quería, en mi opinión, sacar su interior y la belleza de su cuerpo únicos para ella. Cada uno de ellos es diferente y el hecho de que uno tiene el pelo más oscuro, y otro, los músculos menos impresionantes, no los hace más o menos “masculinos”. 
Mi inversión de la concepción consistiría en presentar las mujeres con los grandes félidosSi las vicisitudes de la historia de la humanidad se hubieran desarrollado de manera diferente, hoy en día, en vez de este señor que lucha y después vence el león, podríamos tener una mujer. La combinación de tales cuadros con los del cielo serían dos elementos de mi exhibición titulada God is a woman. Como esa canción. Las mujeres en los papeles “tradicionalmente” masculinas y el cielo que se asocia con Dios. Esta idea me excita mucho.




Volví la espalda a las esculturas y vi a Michał. A pesar del frío de este día otoñal, sentí el calor expandiéndose por todo mi cuerpo y sonreí.
 Si que tiene le respondí. 
¿Y claro que no me vas a contar de que se trata? negué con la cabeza y el hizo lo mismo suspirando resignado. En cuanto a mi aparición inesperada aquí, no es que te sigo. Simplemente vivo en el vecindario y al verte me alegré muchísimo, porque tengo que devolverte el favor e invitarte a tomar el  y vino. ¿Qué me dices, Laura?  
 Me encantaría. 
Nos llevó solo unos minutos del paseo llegar a su casa. Me pareció estupendo que viva tan cerca del centro y del parque que se extiende a lo largo de Podwale. Lo visito muy a menudo. Una vez que entramos a su piso él me quitó el abrigo y justo después, el pelo de mi cuello. Sentí el frío de su piel en la mía y enseguida sus labios. Estaba detrás de así que me agarró por los brazos y volvió hacia . Lo hizo de manera suave, pero al mismo tiempo decidida y me dio un beso largo y apasionado.



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