poniedziałek, 12 listopada 2018

Pinté los cuadros de dos otros amantes de Maria, Dawid y PiotrDawid era incluso menor que Adam, pero creo que ya mayor de edad.
Tenía la piel pálidael pelo rubio y el cuerpo delgado. Parecía una persona bastante tímida. No hablábamos mucho, quizás no se sentía cómodo, lo que, en realidad, es completamente entendible. En su desnudo está sentado en el suelo apoyado en la pared, con una pierna doblada y acaricia un gato bengalí. Esta vez quería que los colores fueran más claros, que la luz cayera en el cuarto. 


Fuente: https://www.koty.pl/rasa/kot-bengalski-html/


Piotr, si se trata de su apariencia, era del tipo de Adam, solo un poco mayor. También en cuanto a su comportamiento. Controlado y cortés con una sonrisa que llena a uno de un cierto tipo de tranquilidad. Para reflejar en el lienzo estos rasgos que logré percibir (al menos espero que logré) lo pinté más de cerca, en una silla con un gatito gris en sus brazos fuertes. Se inclinaba ante él y su cara expresaba la ternura. 
Pensaba sobre él poniendo las últimas capas de pintura cuando me interrumpió el timbre. Al abrir la puerta vi a un hombre desconocido. Lo miré de arriba abajo. Era alto, llevaba un abrigo marrón, en su rostro se podía ver la impaciencia mezclada con un complejo de superioridad. Ya que nada más me venía a la mente le dije: 
Buenos días, perdóname, pero Maria solo mencionaba a tres hombres, debería avisarme por adelantado de... cambios 
Soy su hijo, Michał respondió con una cierta dosis de irritación como si el hecho de que tenía que venir aquí estuviera un gran castigo. Quera entrar y me pasó en la puerta sin rodeos. Mi madre me mandó revisar cómo va tu trabajo. No me gustó la idea, pero ella desea “estasorprendida” hizo el gesto de comillas. 
Miró a su alrededor y vio el lienzo con el casi terminado cuadro de Piotr. Se acercó a la pintura y la examinaba por un momento hasta que su cara tomó una expresión del puro desprecio.  
Lamentable dijo.  
Me llamo Laura sonreí de la manera más amable posible. Claro, éntrate a mi casa y acomódate. Tengo que admitir que el tema de las obras no es demasiado rebuscado, pero mírate otra vez y a lo mejor ves la selección de los colores, la combinación de la luz y la oscuridad, las emociones y el interior, pero esta vez sin tanto descaro y con más reflexión lo decía con énfasis cuando quitaba las tapas que estaban sobre dos otros cuadros. Parecía que estuviera a punto de explotar, pero en vez de hacerlo su cara se serenó y volvió a examinar los cuadros.  
Perdóname, Laura dijo ya más tranquilo. Tienes razón, las pinturas están hechas con mucho esmero y de manera muy profesional. Es que las ideas de mi madre a veces me molestan mucho.  
No pasa nada. ¿Un poco del té? 
Sí, gracias.  

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