poniedziałek, 29 października 2018

 Halinka se quedó con los ojos como platos y un poco de su cerveza se derramó sobre la mesa y su escote. Después de un momento de suspensión, se puso a quitarla.
    Ella y su nombre, que normalmente se asocia con la cocina tradicional polaca y el peinado ondulado, no coinciden en absoluto. No se puede echar la culpa a los padres, puesto que todos los fetos y bebés en realidad son idénticos. Tiene el pelo corto, liso y rosado. Su cuerpo delgado contrasta con los senos generosos. A los hombres les gusta, pero ella nunca los trata en serio. Es escritora y traductora. Se ocupa de las cuestiones filosóficas y existenciales. Es muy abierta, siempre dice lo que piensa y no le importan las opiniones de los demás. Pero, sobre todo, tiene un buen corazón y el hecho de que una mujer así está al mi lado como mi mejor amiga es una verdadera suerte.  
— ¿Qué te pidió, tía? me preguntó de manera que todo el mundo nos miró a pesar de la música alta—. ¿Que le pintes sus amantes? ¿Tres? ¿Desnudos? ¿Y con gatos? la idea me pareció entonces más loca que antes en mi cabeza. 
— Sí, sí, sí y sí le respondí—. Me dijo que veía mis pinturas del cuerpo humano y que la conmovieron de verdad por la lealtad a todos los detalles y el contraste entre la blancura de la piel y la oscuridad del fondo, que esto le parece las obras clásicas. 
— Querría resaltar tu ego.  
— Y lo hizo. No es así que cada día la gente llega a mi casa y dice “pínteme algo porque eres la mejor”. 
— Vale, para ser más específico, no te dijo que eres la mejor. 
— Pero quiere que yo le hago estas obras. Hablaba de sus tres amores, el arte, los hombres y los gatos. Quiere juntar todas estas cosas y en esto la ayudo yo. Debo no omitir NINÚGN detalle. 
— ¿Ningún detalle, no? pasó el dedo por el labio y sonrió de manera muy sensual propia para ella—. Claro, pues, que aceptes la oferta. 
— Creo que sí, pero por el desafío, no por los detalles, no me interesan. 
— Pues a mí sí. Una vieja y tres amantes. No creo. Y mucho menos que son tan bombones que hay que inmortalizarlos en el lienzo. Tengo que verlo yo misma.    
Acabó su cerveza, se levantó de la silla, se puso el abrigo rosado, del bolsillo sacó la cajetilla de los cigarrillos y puso uno en la boca, dirigiéndose a la escalera para salir al aire libre. Pedí a la gente que sentaba al lado que nos miraran las cosas y la seguí en la noche otoñal que olía ya como invierno.

Fuente: https://thumbs.gfycat.com/ArcticFamiliarCub-size_restricted.gif

***  

Brak komentarzy:

Prześlij komentarz